Muchacho, es padre de 3 pequeños, el mayor de 11 años, y dos niñas, una de 9 y otra de 2 años, cuenta que es asumir en este rol es una de las mayores satisfacciones de su vida. A pesar de que asumir esta responsabilidad y desempeñarla de forma optima, es un papel que se perfecciona con la práctica, sin embargo resalta la importancia de ser el ejemplo de sus descendientes, más que con el discurso, con la realidad, elemento que también aplica en su trabajo político.
¿Qué significado tiene para usted ser padre?
La experiencia de ser padre es maravillosa, inigualable, no hay nada que te de más satisfacciones en la vida que los hijos, es una experiencia maravillosa que se la recomiendo a todos.
El trabajo político exige mayor disposición de tiempo
¿Cómo hace para equilibrar los lapsos entre su trabajo político y compartir con sus hijos?
Ese es el reto más difícil, yo diría que de todo padre contemporáneo, pero especialmente de quienes nos dedicamos a la política. Además nosotros tenemos la dificultad de que nuestro trabajo se trabaja mucho los fines de semana que es cuando la gente está en su casa y descansa, nosotros asistimos a asambleas, reuniones, de manera que es una presión adicional, porque son los mejores momentos para compartir con los niños son los fines de semana. Es un reto, hay que estar permanentemente tratando de balancearlo, es clave si no lo logras balancear se rompe la familia. Es importante compartir con los niños en la casa y que aprendan con el ejemplo y en conversación con los padres.
¿Qué actividades comparte con sus hijos?
Con mi hijo mayor comparto algunas de las cosas que nos apasionan a los 2, el béisbol, ver los juegos y hablar de los juegos. Seguimos mucho a los peloteros venezolanos de las grandes ligas, él es fanático de Los Leones de Caracas.
También el fútbol, porque él juega ese deporte. Con mi hija, es gimnasta y compartimos las cosas que tienen que ver con sus actividades, con sus competencias de gimnasia, cada uno tiene un mundo aparte.
Les encanta a ellos hacer planes un cine o algo así, salimos mucho a comer, a sitios para compartir, subimos al Ávila.
¿Qué considera indispensable inculcarle a sus hijos?
Los valores cristianos católicos, que en la casa están muy presentes, aquí en la casa la religión siempre es un punto importante, rezar con ellos, leerles la biblia. Yo les leí la biblia a mis hijos completa y de vez en cuando la repasamos. Ya ellos fueron bautizados, ya el mayor hizo su primera comunión, el segundo la va a hacer pronto. Todos los temas de los sacramentos siempre están presentes siempre aquí en la casa. Ese tema espiritual siempre está presente, es relevante.
A los niños hay que enseñarles con el ejemplo, hay que enseñarles todo, la clave no es tanto lo que le decimos, si no lo que ellos ven con el ejemplo y que ellos vean en su hogar, de su mamá, de su papá. La reafirmación de sus valores, de la solidaridad, del amor.
La familia tiene que dar mucho amor, sentir mucho cariño y de eso tenemos mucho en la casa, gracias a Dios. Transmitirles todo lo demás, si la casa está en orden y ven en los padres una actitud prudente, coherente, una actitud consciente, si los padres saben perdonar, entonces los hijos sabrán perdonar, si los padres reconocen sus errores, entonces los hijos aprenderán a reconocer sus errores.
A pesar de que no existe un manual para ser buen padre ¿Qué le sugiere a los padres primerizos?
Disfrutar de las cosas de la paternidad, porque también implica sacrificios por supuesto, ser padre incluye sacrificios desde todo punto de vista. La vida deja de ser de uno y empieza a ser de los hijos. Nuestro tiempo, nuestro espacio, todo empieza a ser compartido y eso conlleva sus sacrificios, pero sobre todo da grandísimas satisfacciones.
Hay que empeñase en las cosas positivas que nos deja, porque puede hacer una gran diferencia en la vida y además como toda actividad humana se perfecciona con la práctica, nadie nace aprendido para ser papá, uno va siendo papá, va trabajando todos los días para ser mejor.
Ser con tus hijos, como tus padres hubiesen sido contigo, asegurarte que le queden cosas buenas y que al final, sean gente buena, productivos, en todo el sentido de la palabra, que tengan valores que tengan principios y que tengan una vida que pueda pasar por el mundo y hacer el bien.